El complemento de categoría profesional compensa la diferencia entre la categoría retribuida y las tareas que realmente se ejecutan. No es un plus voluntario: responde a una desviación entre contrato, convenio y práctica diaria.
Para acreditarlo hace falta describir las funciones con detalle: maquinaria que se opera, responsabilidades de turno, firma de partes, coordinación de compañeros. Las descripciones genéricas del convenio ayudan, pero la prueba concreta está en el taller o la planta.
La empresa puede argumentar que las tareas son ocasionales. Por eso conviene conservar partes de trabajo, correos internos y, cuando exista, el registro de formaciones recibidas para esas funciones.
En Cantabria hemos visto casos en logística y alimentación donde el trabajador llevaba años en categoría inferior mientras cubría ausencias de encargado. La reclamación exige precisión: fechas, turnos y testigos.
Antes de iniciar un procedimiento, suele ser útil una consulta que compare la categoría retribuida con el descriptor del convenio. Así se evita presentar una reclamación mal fundada que debilita la posición en una negociación posterior.
Este artículo tiene carácter informativo. Para su caso concreto, solicite una consulta con su documentación.